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El Mar de las Antillas PDF Print E-mail

 

Pasaron algunas horas desde que soltamos amaras, los cerros e islas de la costa venezolana se perdieron en la bruma, las diminutas islas de Los Testigos van quedando a estribor y con ellas también los recuerdos de sus fondeaderos, sus playas y la calidez de sus habitantes. Dejo que me invada la nostalgia de tantos momentos vividos, del recuerdo de los amigos y de la incertidumbre de cuando volveré. Así es cada vez que dejo un puerto para poner proa a mar abierto en busca del siguiente destino.

El rumbo me lleva directo a St. Lucia, una pintoresca y frondosa isla que pertenece al grupo de las Antillas de Barlovento, allí haremos una corta escala para reaprovisionamiento y de paso saludar otros amigos. Debo estar atento al pronóstico antes de seguir viaje hacia Antigua, todavía estamos en la estación de huracanes y el pasaje de uno de estos sistemas transformaría en un infierno este mar encantado. Pero el Mar de las Antillas y sus costas no solo han sufrido por siglos el embate de los huracanes, sino algo peor, ha sido escenario de luchas, guerras y abusos; motivados por el racismo, la avaricia y el poder de quienes se disputaban su dominio.
El Mar de las Antillas

Los antiguos habitantes de estas islas eran los Arawaks, una tribu de indios pacíficos que obtenían sus alimentos de la caza, la pesca y la recolección de frutos, vivían en comunidades transmitiendo su cultura de generación en generación. Desde el continente fueron llegando los Caribe, estos eran indios nómadas y feroces guerreros que fueron desplazando a los Arawaks tras aniquilar sus tribus. Se dice que sometían a las mujeres, mataban a los hombres y practicaban el canibalismo con los niños. Cuando Cristóbal Colon navego por primera vez estas aguas se encontró con estas culturas a quienes consideraban animales y tal es así que se convirtieron en cotos de caza para cubrir los momentos de ocio del gran Almirante, conducta que repitieron sus contemporáneos. Para el año 1600 los Arawaks casi habían desparecido y los Caribe habían sido diezmados. El Mar de las Antillas estaba siendo “conquistado”y diferentes naciones del viejo mundo se disputaban su poderío y control.

La explotación del azúcar, la sal y la de las especias requería de mucha mano de obra que en un principio fue cubierta por aquellos indios que aceptaron las condiciones, pero la demanda produjo un nuevo comercio, la importación de negros traídos de África que eran vendidos como esclavos. El oro y la plata proveniente del Perú generaba las riquezas que estos países necesitaban para mantener sus flotas, el suntuoso estilo de vida de sus gobernantes y su poderío. Pero esas mercaderías debían llegar a Europa por mar debiendo superar numerosos obstáculos, entre ellos los huracanes y la piratería.

 

Piratas

Estos eran eximios navegantes que dominaban el arte de la navegación y las armas, despiadados y asesinos justificaban cualquier acción para conseguir su propósito. Acechaban navegando el mar caribe prestos a la caza de cualquier buque, listos para asaltarlo y apoderarse de su cargamento, a veces hasta del propio buque. Generalmente la tripulación completa era acecinada o dejada a bordo de un bote a la deriva mientras contemplaban su barco en llamas. Y si decidían dejarlos a bordo se aceguraban de serruchar la arboladura para inutilizar la nave. Sin duda inspiraron leyendas pero muchas de sus fechorías son reales y están documentadas o basadas en testimonios fidedignos.

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Los términos pirata, corsario y bucanero generalmente son usados como sinónimos ya que en realidad todos hacían lo mismo, buscaban enriquecerse saqueando otros barcos o dominios de terceros, vale decir que no solo atacaban embarcaciones, también saqueaban ciudades y fuertes. El pirata Henry Morgan realizo su mayor hazaña en 1670 con un impresionante operativo para lograr la toma de la ciudad de Panamá, partió de Santo Domingo con una flota de 35 barcos y se dirigió a Portovelo donde tomaron posesión del poblado, luego cruzaron el istmo para asaltar la ciudad de Panamá donde se apodero de un importante cargamento de oro y plata que, proveniente del Perú que iba a ser enviado a España. El corsario, a diferencia del pirata estaba reconocido por el gobierno y se le extendía una patente de corso con la cual también adquiría ciertas obligaciones, debiendo entregar sus botines al gobierno recibiendo un porcentaje como ganancia. Los corsarios ingleses más famosos fueron Francis Drake y su primo John Hawkins.El Mar de las Antillas En principio trabajaban juntos y tenían patente de corso para atacar y saquear las posiciones españolas en América. Drake sentía un profundo odio hacia los españoles y no era en absoluto contemplativo. No solo actuó en las Antillas, también realizo un viaje hacia el Rió de la Plata y la Patagonia, cruzo el estrecho de Magallanes y se dirigió a Valparaíso donde saqueo posiciones españolas, siguió su ruta a Perú donde continuo sus fechorías, dicen que su barco estaba tan cargado que debió enterrar parte de su tesoro y lanzar los cañones al agua para alivianar el galeón, continuo su viaje hacia el oeste constituyéndose en el primer ingles en circunnavegar el globo. Sin embargo su soberbia y odio a España lo llevo a atribuirse el ser el primer marino en dar la vuelta, como así también el descubrimiento de tierras mucho antes visitadas por los marinos españoles. Tal es así que hoy el pasaje que nos separa de la Antártida lleva su nombre. Aquellos rebeldes que se dedicaron a la piratería pero que no reconocían ningún tipo de código o ley eran los bucaneros.

En su mayoría franceses que se asentaron en la isla de La Tortuga, al noroeste de la Hispaniola, frente a la costa de lo que hoy es Haití, a diferencia de los anteriores que solo “trabajaban” en el mar estos tenían un recurso de subsistencia que consistía en cazar vacas en la cercana isla de la Hispaniola y luego ahumaban su carne en una especie de parrilla fabricada con ramas, método que habían copiado de los arawaks, de este modo obtenían el boucan, un alimento que se podía conservar por mucho tiempo y que vendían a los barcos que anclaban allí para aprovisionarse. De allí su denominación de bucaneros.

 

El astillero de Nelson

Luego de 14 horas de navegación desde que dejamos Rodney Bay en St. Lucia consigo ver claramente la entrada de la pequeña ensenada. Haciendo una S franqueo la restinga que despide Charlotte Point dejándola a estribor, mientras a babor los muros de una fortaleza y su batería de cañones me advierten que estamos entrando en English Harbour y anclar en Nelson Dockyard es volver a la historia.

 

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El Mar de las AntillasEl caribe fue escenario de luchas por conseguir la supremacía naval y el dominio de estas tierras tan codiciadas. España había sido pionera desde el descubrimiento y extendía sus dominios en las Grandes Antillas (Hispaniola, Cuba, Pto. Rico), Venezuela, Colombia y Centroamérica. Sin embargo se disputaban con Gran Bretaña, Portugal, Francia y los Países Bajos las posesiones en las Pequeñas Antillas, esa cadena de pequeñas islas que era necesario pasar para ingresar al Mar Caribe por lo que se las consideraba puntos estratégicos. En esta competencia por el poder del siglo XVIII la fuerza de Gran Bretaña custodiaba con su armada controlando las aguas que bañaban las islas del azúcar y las especias del caribe. En tanto los Corsarios y piratas merodeaban la zona ansiosos por echar mano a los valiosos cargamentos que serian enviados desde las antillas a Europa, esta situación se complico mas aun por la Guerra de la Independencia de Estados Unidos y por el intento de Gran Bretaña, en el ultimo cuarto de siglo, para restringir el comercio de sus ex – colonias en ese país con las Antillas. A la par de los acontecimientos, en aquellos días sin descanso y de competencia, Antigua se convirtió en la base naval principal de Gran Bretaña en el caribe. Eligieron la pequeña y abrigada English Harbour que por ser uno de los mejores sitios para refugiarse de los huracanes su topografía permitió la construcción de un puerto donde carenar los barcos de Su Majestad en aguas profundas cerca de la costa. Teniendo además capacidad para reparar, abastecer y aprovisionar de agua a los barcos en las Antillas, manteniendo allí un escuadrón de barcos que le daban supremacía. Si bien varios almirantes británicos utilizaron este puerto recibe el nombre de Nelson Dockyard debido al hecho de que el Capitán Nelson fue Comandante de la Guarnición de las Islas de Sotavento (1784-1787). Este puerto y astillero tuvo casi un siglo de apogeo pero luego el interés comercial en la zona fue decayendo y la aparición de los grandes buques a vapor marcó el fin de aquella época y como consecuencia las instalaciones quedaron en desuso y el astillero fue cerrado en 1889. Más de medio siglo mas tarde se formo la sociedad Amigos de English Harbour y comenzaron a trabajar en su reconstrucción y restauración. Actualmente pertenece a Parques Nacionales de Antigua y Barbuda. Hoy este histórico monumento es uno de los mejores ejemplos de adaptativos encontrados en el caribe, esto quiere decir que muchos de sus edificios están siendo usados de manera aproximada al propósito para los que fueron creados. En lugar de viejos buques navales, el puerto es usado por veleros y cruceros privados y muchos edificios ayudan al servicio de los mismos. A fines de abril Nelson Dockyard se convierte en sede de la Antigua Sailing Week, la regata más importante del caribe que además constituye el cierre de la temporada.

Mientras camino por las instalaciones quedo maravillado por la belleza de su arquitectura y la robustez de las construcciones, me imagino como se vería aquel puerto con los barcos anclados sobre el espejo de agua con sus velas cuadras recogidas, la gente trabajando, el astillero funcionando a pleno, todo enmarcado en las verdes colinas que abrigan la bahía.

 
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